Alto directivo: Indemnización obligatoria por cese y su exención del IRPF. Cambio de orientación jurisprudencial, 22.11.2019

Indemnización por alto directivo

El personal de alta dirección tiene derecho a indemnización por cese aunque haya pactado lo contrario y además ésta no tributará en IRPF. La misma exención debe predicarse de la indemnización legal en caso de despido improcedente de este personal. 

Así según el artículo 11 del Real Decreto 1382/1985, que regula la relación laboral de carácter especial del personal de alta dirección, tiene derecho a una indemnización mínima de siete días de salario por año de trabajo, con el límite de seis mensualidades, en caso de desistimiento del empresario, o lo que es lo mismo, en caso de despido sin causa.

Y en el caso de despido improcedente del directivo, dice la misma norma, una indemnización de veinte días por año trabajado con el límite de doce mensualidades. 

El Tribunal Supremo pone en relación esta regulación con la Ley del IRPF, que estipula en su artículo 7 que estarán exentas «las indemnizaciones por despido o cese del trabajador, en la cuantía establecida con carácter obligatorio en el Estatuto de los Trabajadores, en su normativa de desarrollo o, en su caso, en la normativa reguladora de la ejecución de sentencias, sin que pueda considerarse como tal la establecida en virtud de convenio, pacto o contrato […]»

Por lo que en el caso de un alto cargo cuyo contrato se extingue por desistimiento del empresario tiene a la indemnización aunque en su contrato figure una cláusula que permita la extinción de la relación laboral por decisión unilateral de la empresa sin derecho a indemnización.

Por otro lado, la Inspección de Hacienda entendía que las indemnizaciones por cese de personal de alta dirección estaban en todo caso sujetas a IRPF de paso que ampliaba la definición que la ley da de este personal utilizando criterios mucho más amplios sobre lo que es alta dirección, considerando que directivos y mandos intermedios los son, con el fin de que sus indemnizaciones estuvieran sujetas a tributación, lo que ahora quedará sin efecto.
Por si es de interés recordamos como define el Decreto de Alta Dirección, al personal de alta dirección, definición a la cual hay que ceñirse estrictamente: «aquellos trabajadores que ejercitan poderes inherentes a la titularidad jurídica de la empresa, y relativos a los objetivos generales de la misma, con autonomía y plena responsabilidad sólo limitadas por los criterios e instrucciones directas emanadas de la persona o de los órganos superiores de gobierno y administración de la entidad». Es decir, solo lo son quienes tan sólo reportan al consejero delegado y tienen altos poderes relacionados con los fines últimos de la empresa.

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